17 febrero 2012

Usura no Dr. Sami El Mushtawi

El Islam, fuente de toda justicia, paz y bienestar tanto para el individuo como para la sociedad, acabó con la usura que es uno de los problemas más grandes y responsable de casi todo desastre económico. La usura era práctica común en la sociedad preislámica. El Islam prohibió la usura a través de las aleyas coránicas que a continuación citamos, mostrando, con ello, que el abuso debe ser abolido del todo, Dios dijo: ¡Creyentes!, no consideréis deuda fuera del capital, para que la misma no aumente año tras año y se multiplique, temed a Dios y no os apoderéis del dinero ajeno. Tendréis éxito cuando os alejéis de la usura completamente. (3:130). Y dijo: Quienes negocian a través de la usura, están continuamente en un estado de descontrol y desorden. Su caso es el de alguien al que Satanás hubiera corrompido su razón y comenzó a tropezar y errar, debido a su locura. Pretenden asimilar la venta con la usura, con el argumento de que en ambos procederes existen ofertas y beneficios y que por tanto ambos son lícitos. Dios ha refutado su pretensión y les ha demostrado que la licitud y la ilicitud son de Su manejo, y que el argumento similar que sostienen no es veraz ni real. Dios decretó lícita la actividad de vender y decretó ilícita la usura… Dios hace desaparecer lo obtenido de más por medio de la usura, y bendice la riqueza y los bienes de los cuales se toma para caridad. Recompensa a los dueños, acrecentándoles redobladamente las riquezas y los bienes. Dios no ama a quienes se empecinan en dar por lícitas las prohibiciones como la usura. (2:275-276). También dijo: Creyentes, tened temor y prevención de Dios; mantened Su majestad en vuestros corazones y renunciad a exigir lo que aún no recibisteis de lo producido por la usura, si es que en verdad sois creyentes. Y si no cumplís con lo que Dios os ha ordenado de abandonar la usura, estad seguros de que entráis en guerra con Dios y con el Profeta por oponeros obstinadamente a Su mandato. Si queréis que se acepte vuestro arrepentimiento, entonces reclamad sólo vuestros capitales y no toméis de ellos nada más. Cobrar más sobre el capital es injusticia y opresión para el deudor. Restituiros vuestros capitales con mengua o disminución es injusticia y opresión para vosotros. Si alguien está en dificultades, dadle ayuda, plazo excedente y extendido al producirse el vencimiento, hasta que se desahogue y se reponga en su economía. Si transformáis el total de la deuda o parte de ella en donación caritativa, habréis obtenido un gran bien. Temed y preveníos de los impresionantes acontecimientos que se producirán el Día en que volváis a Dios y en el que cada alma reciba el resultado de lo que haya hecho de bien o de mal. (2:277-280). Quiera Dios que la gente recapacite y que una vez por todas deje ya la usura.